Decenas de enormes bloques de granito llevan más de dos décadas dispersos en un terreno de Guadalupe. Algunos están parados, otros acostados, grafiteados o directamente comidos por el pasto. Miles pasan por ahí sin saber cómo llegaron ni para qué están.
📌 Qué pasó:
🪨 Los bloques están dispersos en un terreno ubicado entre Tacuarí y Vélez Sarsfield al 6000. Algunos en vertical, otros acostados y varios ya tapados por tierra y pasto.
⏳ Llevan más de dos décadas ahí. Vecinos y transeúntes los ven diariamente sin saber de dónde salieron ni por qué quedaron en ese lugar.
🤔 Con los años aparecieron distintas teorías: que los pusieron para evitar una usurpación del terreno o incluso para impedir que los chicos jugaran a la pelota.
🏭 Pero la historia es otra. Las piedras pertenecían a la marmolería Casa Lucca y fueron donadas al escultor santafesino Favaretto Forner.
🗿 El artista tenía un sueño: convertir esos enormes bloques de granito en esculturas para la ciudad.
🎨 Favaretto acordó con la UTN dejarlas en ese terreno, que se proyectaba que iba a ser cedido a la universidad, y utilizar el lugar como espacio de trabajo para transformarlas en obras de arte.
💸 Pero el proyecto se complicó. El escultor no logró conseguir los fondos necesarios para trabajar los bloques, la UTN finalmente no recibió el terreno y las piedras quedaron abandonadas.
🕊️ Forner falleció en 2024 sin poder ver concretado aquel sueño.
🌱 Y el tiempo hizo lo suyo: algunas piedras fueron grafiteadas y otras quedaron parcialmente enterradas entre tierra y pastizales.
❓ Hoy su futuro sigue siendo una incógnita. Lo que alguna vez iba a convertirse en arte terminó siendo una especie de Stonehenge santafesino: un monumento involuntario a lo inconcluso.

